domingo, 1 de enero de 2017

Pocos Van Alegres, Muchos Van Llorando

Ver en PDVSA el auto video de Fidel disfrutando en “Mayami”, les dejo un sabor amargo de burla navideña, era el “Jojojojoooo, mételo, sácalo, mételo...”  de  “San Nicolás del Dinero” combinada con “aja y que, nos da la gana, que vas a hacer” del diputado guapetón militar o el Gobernante “bachachaquero fondilluo” ¿esa la “Zurda Konducta”  del hombre nuevo que nos prometió la revolución? 

Las Torres Petroleras de PDVSA, en Maracaibo, unas Torre de Babel o Etemenanki que intentaban conectar el mundo subterráneo con el cielo, hoy se fusionan con el “Mercado de las Pulgas” en un inframundo de personas que luchan por subsistir. Las Torres semejan un manantial de “Excremento del Diablo”  que cae a pocos metros sobre un pueblo hambriento que intenta abrirse paso a la vida

Como en los relatos Bíblicos, Midrash, Cabala o Sumerios, en esta PDVSA las despedidas navideñas, con aportes propios o de “amigos” contratistas, sirven para hablar en lenguas dispersas, pronunciarse  sin temor sobre los desaciertos del gobierno, las burlas de Fidel y los del poder, los arbolitos militares, de sus dificultades para vivir del salario, de los sueldos y bonos de la GNB, del contrato petrolero, de las elecciones de la FUTPV, de la maraña para sobrevivir, del “dólar today”, del sexo del billete de 100, de las ventas por internet, de su partida a otros países o nuevos empleos; poco se hablaba de la navidad o del año nuevo y mucho menos del Petróleo. Todos querían hablar, nadie escuchar. El objetivo fue logrado, Babel, la confusión, el desasosiego; muchos se fueron llorando

Discurriendo con el lodo negro, ese trabajador petrolero se mezcla con “los pulgosos”, allí a pocos metros, las esculturales cercas sirven de vitrinas y colgaderos de mercancías, con el humo de los guisos, muy diferentes a los de Ramírez y Rincón  con olor a Pino, se siente el sinsabor de una Elite que saqueo una Nación y un pueblo extremadamente crédulo que no sale del asombro

El “Callejón de los Pobres”, las Pulgas, San Felipe y Las Playitas con las Torres Petroleras como una Atalaya, se convirtió en autopista para pobres y clase media,  unido con las barriadas de Los Haticos, El Saladillo y Santa Lucia son el ejemplo vivo de lo que le paso y pasara a Venezuela, es el máximo laboratorio vivencial para los  sociólogos, antropólogos, filósofos, politólogos, científicos economistas  y psicólogos del mundo. Esta poligonal tan rica en situaciones, vivencias y desenlaces, necesitaría  un extenso libro para sistematizarlo. Ver a familias enteras comiendo de la basura, sexo infantil en los basureros, sus sistemas de seguridad, económicos, bancarios y hasta personas que hace y regalan comida a los a-atorrantes (alguien que duerme o se acuesta en cualquier lado)  nos hace ver que el cielo y el infierno están allí. “El Callejón de las Pulgas”, solo un Víctor Hugo lo sabría describir.

Estar allí es vivir la historia de los Mercaderes del Templo, ver a Sodoma y Gomorra, los sitios de Etemenanki, Esagila, el Olimpo, pero con un pueblo noble, ferviente, alegre y trabajador con deseos de “tomar La Bastilla” en paz y crear su propia Asamblea Constituyente con la Clase que Trabaja, que produce, que vive de su labor,  contra la Nueva Monarquía,  Aristocracia y Burguesía instaurados por los sueños y emociones que ellos mismo abrazaron,  eso es lo que más duele. Por allí andarán algunas Olympe de Gouges,  Etta Palm, o las Adelitas, Margarita Neri, María Pistolas, Juana Ramos, Carmen Vélez, Dolores Jiménez, Hermila Galindo o las mujeres del barrio Delia Torres, Amalia Porque, Malala Wolfschoon, Emilce González, Berna Sarabia,  hablando al oído a las madres que cargan a sus hijos pegados al pezón vendiendo “bollitos pelones”  para que sigan, como diría mi nieta: “Caminando y llorando” pero sin rendirse, pues son la semilla de la Nación

Carros desmantelados y arrumados en las aceras, basura apilonada, calles con huecos, ríos de cloacas, caminos en tinieblas, casas demolidas adrede para invadirlas, lujosos bunker de no se sabe que, todo al lado de Torres Petroleras y los órganos del gobierno; es la estocada final al Casco Central de Maracaibo como antesala para la peste bubónica. Lejos quedo el sueño de “Maracaibo ha dado tanto, que debiera de tener, carreteas a granel con Morocotas de canto”.

En ese contexto llego la Navidad y despedida de año, pocos pintaron, no se colgaron banderines, nada de pasquines, no hubo intercambio de hallacas, dulces o regalo, todos a puertas cerradas, pocas vistas, sin dinero, los abuelos huérfanos durmieron temprano, sus hijos se debieron ir con sus nietos para salvarse. La calle tomada por los nuevos dueños y sus Bunkers con estruendosos vallenatos. Gajos de mandarinas sustitutas de las uvas y un radiecito al oído que se salvó de los robos esperaban las doce campanadas, el día parecía eterno, por fin Alfred Hitchcock sonó las campanas, ese sonido nos conectó con  los llantos los inmigrantes de Europa

La alegría del nuevo año rompió el letargo, los abrazos se confunden sin cesar, parecía el fin de una guerra abrazos y llantos de solidaridad,  por mucho que los bunker subían el volumen no opacaban la celebración. Atrás quedaron esas horas de martirio musical con canciones deprimentes y destructivas… el barrio dijo ¡ya basta! … un fondo musical rescató el ánimo como una señal divina: “Tú lo que quieres que te coma el Tigre, que te coma el tigre… tu carne tan buena”, opacada por “Navidad que vuelve… Ilusión del  año”. Mi barrio unido recobró la esperanza

Y a ti Fidel, tanto nadar en el mar de la felicidad para morir en la orilla y abrazado con Miky, que pena, claro ya sabes que la próxima no será una marcha, será un carrera por la libertad
"No hay mayor dolor en el infortunio que recordar el tiempo feliz"  Dante Alghieri



Asdrúbal García-       asdrubalgarcia05@gmail.com

No hay comentarios:

Publicar un comentario