Ver en PDVSA el auto video
de Fidel disfrutando en “Mayami”, les dejo un sabor amargo de burla navideña,
era el “Jojojojoooo, mételo, sácalo, mételo...”
de “San Nicolás del Dinero”
combinada con “aja y que, nos da la gana, que vas a hacer” del diputado guapetón
militar o el Gobernante “bachachaquero fondilluo” ¿esa la “Zurda Konducta” del hombre nuevo que nos prometió la
revolución?
Las Torres Petroleras de
PDVSA, en Maracaibo, unas Torre de Babel o Etemenanki que intentaban conectar
el mundo subterráneo con el cielo, hoy se fusionan con el “Mercado de las
Pulgas” en un inframundo de personas que luchan por subsistir. Las Torres
semejan un manantial de “Excremento del Diablo”
que cae a pocos metros sobre un pueblo hambriento que intenta abrirse
paso a la vida
Como en los relatos
Bíblicos, Midrash, Cabala o Sumerios, en esta PDVSA las despedidas navideñas,
con aportes propios o de “amigos” contratistas, sirven para hablar en lenguas
dispersas, pronunciarse sin temor sobre
los desaciertos del gobierno, las burlas de Fidel y los del poder, los
arbolitos militares, de sus dificultades para vivir del salario, de los sueldos
y bonos de la GNB, del contrato petrolero, de las elecciones de la FUTPV, de la
maraña para sobrevivir, del “dólar today”, del sexo del billete de 100, de las
ventas por internet, de su partida a otros países o nuevos empleos; poco se
hablaba de la navidad o del año nuevo y mucho menos del Petróleo. Todos querían
hablar, nadie escuchar. El objetivo fue logrado, Babel, la confusión, el desasosiego;
muchos se fueron llorando
Discurriendo con el lodo
negro, ese trabajador petrolero se mezcla con “los pulgosos”, allí a pocos
metros, las esculturales cercas sirven de vitrinas y colgaderos de mercancías,
con el humo de los guisos, muy diferentes a los de Ramírez y Rincón con olor a Pino, se siente el sinsabor de una
Elite que saqueo una Nación y un pueblo extremadamente crédulo que no sale del
asombro
El “Callejón de los Pobres”,
las Pulgas, San Felipe y Las Playitas con las Torres Petroleras como una
Atalaya, se convirtió en autopista para pobres y clase media, unido con las barriadas de Los Haticos, El
Saladillo y Santa Lucia son el ejemplo vivo de lo que le paso y pasara a
Venezuela, es el máximo laboratorio vivencial para los sociólogos, antropólogos, filósofos,
politólogos, científicos economistas y
psicólogos del mundo. Esta poligonal tan rica en situaciones, vivencias y
desenlaces, necesitaría un extenso libro
para sistematizarlo. Ver a familias enteras comiendo de la basura, sexo
infantil en los basureros, sus sistemas de seguridad, económicos, bancarios y
hasta personas que hace y regalan comida a los a-atorrantes (alguien que duerme
o se acuesta en cualquier lado) nos hace
ver que el cielo y el infierno están allí. “El Callejón de las Pulgas”, solo un
Víctor Hugo lo sabría describir.
Estar allí es vivir la
historia de los Mercaderes del Templo, ver a Sodoma y Gomorra, los sitios de
Etemenanki, Esagila, el Olimpo, pero con un pueblo noble, ferviente, alegre y
trabajador con deseos de “tomar La Bastilla” en paz y crear su propia Asamblea
Constituyente con la Clase que Trabaja, que produce, que vive de su labor, contra la Nueva Monarquía, Aristocracia y Burguesía instaurados por los
sueños y emociones que ellos mismo abrazaron,
eso es lo que más duele. Por allí andarán algunas Olympe de Gouges, Etta Palm, o las Adelitas, Margarita Neri,
María Pistolas, Juana Ramos, Carmen Vélez, Dolores Jiménez, Hermila Galindo o
las mujeres del barrio Delia Torres, Amalia Porque, Malala Wolfschoon, Emilce
González, Berna Sarabia, hablando al
oído a las madres que cargan a sus hijos pegados al pezón vendiendo “bollitos
pelones” para que sigan, como diría mi
nieta: “Caminando y llorando” pero sin rendirse, pues son la semilla de la
Nación
Carros desmantelados y
arrumados en las aceras, basura apilonada, calles con huecos, ríos de cloacas,
caminos en tinieblas, casas demolidas adrede para invadirlas, lujosos bunker de
no se sabe que, todo al lado de Torres Petroleras y los órganos del gobierno;
es la estocada final al Casco Central de Maracaibo como antesala para la peste
bubónica. Lejos quedo el sueño de “Maracaibo ha dado tanto, que debiera de
tener, carreteas a granel con Morocotas de canto”.
En ese contexto llego la
Navidad y despedida de año, pocos pintaron, no se colgaron banderines, nada de
pasquines, no hubo intercambio de hallacas, dulces o regalo, todos a puertas
cerradas, pocas vistas, sin dinero, los abuelos huérfanos durmieron temprano,
sus hijos se debieron ir con sus nietos para salvarse. La calle tomada por los
nuevos dueños y sus Bunkers con estruendosos vallenatos. Gajos de mandarinas
sustitutas de las uvas y un radiecito al oído que se salvó de los robos
esperaban las doce campanadas, el día parecía eterno, por fin Alfred Hitchcock
sonó las campanas, ese sonido nos conectó con
los llantos los inmigrantes de Europa
La alegría del nuevo año
rompió el letargo, los abrazos se confunden sin cesar, parecía el fin de una
guerra abrazos y llantos de solidaridad,
por mucho que los bunker subían el volumen no opacaban la celebración.
Atrás quedaron esas horas de martirio musical con canciones deprimentes y
destructivas… el barrio dijo ¡ya basta! … un fondo musical rescató el ánimo
como una señal divina: “Tú lo que quieres que te coma el Tigre, que te coma el
tigre… tu carne tan buena”, opacada por “Navidad que vuelve… Ilusión del año”. Mi barrio unido recobró la esperanza
Y a ti Fidel, tanto nadar en
el mar de la felicidad para morir en la orilla y abrazado con Miky, que pena,
claro ya sabes que la próxima no será una marcha, será un carrera por la
libertad
"No hay mayor dolor en
el infortunio que recordar el tiempo feliz" Dante Alghieri
No hay comentarios:
Publicar un comentario